
En la Conferencia General de la Unesco, celebrada en octubre-noviembre del año dos mil se decidió proclamar el 21 de marzo como el Día Mundial de la Poesía, ya que el fenómeno de la modernidad, de las cosas prefabricadas, del facilismo, de la Internet, del trabajo diario y de la cotidianidad, le dejó muy poco espacio a las letras, a la lírica, al placer de componer en función de las experiencias y los sentimientos.
Analizada la situación de la poesía hacia fines del siglo pasado, se consideró que en el mundo contemporáneo hay necesidades, en el terreno de la estética, que puede atender la poesía en la medida que se reconozca su papel social y siga siendo instrumento de despertar y de expresión de la toma de conciencia.
Se recordó, durante la Conferencia, que desde hace 20 años existe un verdadero movimiento en pro de la poesía, habiéndose multiplicado las actividades poéticas en los distintos Estados Miembros.
"Se trata de una necesidad social que impulsa en particular a los jóvenes a volver a las fuentes constituyendo para ellos un medio de confrontarse consigo mismos, siendo así que el mundo exterior los atrae irresistiblemente fuera de sí mismos. Además, el poeta en su condición de persona, asume nuevas funciones, pues las veladas poéticas, en las que los propios poetas leen poemas son cada vez más apreciadas por el público", señalan así algunas de las consideraciones que sirvieron de base a la declaración de esta celebración.
